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  • Lucas Oliveira

Curso de prestar atención

"Nadie viene con el manual de instrucciones", te dicen los padres y las madres. Pero cuando hablás con editores también te dicen lo mismo. También es cierto esto; antes de tu vida y después de tu vida va a seguir la vida. Sería re divertido si solo fuera un juego de palabras. Si vas a publicar un libro, va a quedar el libro cuando vos te mueras. Nadie te pide que hagas el mejor libro del mundo y de la historia de la literatura(además, cómo podrían establecerlo) pero mínimo te piden que reflexiones sobre esta idea: vos te vas a morir y el libro va a seguir dando vueltas. No existe el manual de instrucciones para ser autor pero que lo hay, lo hay.


En la biblioteca de algún amigo, enemigo, neutral o cumulonimbos de ceros y unos, cuando vos ya no estés en presencia física lo estarás en forma de papel y tinta. ¿Eso es importante? No sé si tanto como “importante” pero sí es real; te van a sobrevivir todas las pavadas que escribas. Entonces, adentro de tu cabeza, esta idea violenta debería ponerle los puntos a todo lo que hagas. Y todo lo que tus letras hagan. No podés adjudicarle tus errores a tus editorxs. Tampoco a los objetos en lo que ese contenido está impreso (está lleno de libros de mierda que pierden las hojas al mínimo cuestionamiento visual y que inmediatamente alejan a personas pulcras de bien que precisan una encuadernación pulcra, de bien). Para que te siga leyendo después de tu muerte algo tenés que pensar al respecto de que te vas a morir. Quiero decir: no sos especial. Todos se mueren. ¿Por qué no habrías de morirte vos también? Pero tenés cierta "ventaja": podés dejar algo. No se puede deducir que la editorial que te publicó está en contra de tu literatura porque encuadernó como el orto tu trabajo. O lo mandó a encuadernar a una imprenta de mierda. Nadie está en contra de tu literatura. No existe tanto como eso. ¿O sí? Quizás la "odian" porque la escribiste fuera de tu tiempo y como sos un misógino insoportable y ahora te ahoga el tsunami de reclamos feministas, en realidad, no están leyendo bien tu obra. A poca gente le debe interesar tu obra. Pero no, no están en contra, hay personas más bien a favor de otra literatura.

Tampoco están en contra de esa chica feminista que escribe un libro acorde a su época y se queja de que frente a tanta proliferación de “ese tipo” de literatura entonces todo es un mar, todo es feminismo, nada es feminismo, todos compran, nadie lee, todo se suben a la ola, nadie prueba el agua del mar que es tu hermoso libro. No; tampoco están en contra de ella. Hay cosas que son básicas de ser parte del mercado editorial y nadie te las enseña. Las aprendés a las piñas. O viene un texto súper agresivo como este y te dice no sos el centro del mundo o viene una persona súper amorosa y te dice no sos el centro del mundo. Es simple pero alguien te lo tiene que decir: no sos el centro del mundo. El centro del mundo es el centro del mundo. Vos llegaste y así como llegaste vas a irte, o sea, no estás en el centro. Quizás dejás algo, quizás no. Probablemente no. Entonces, no te comportes acorde a ignorar algo tan simple como el hecho de que no, no sos el centro del mundo. Prestá atención: vas a encontrar, si mirás para dentro, si mirás a una pulgada de distancia, todo lo que realmente resulta importante. Y vas a entender que eso que está ahí también "va a dejar de existir" por la simple razón de que no vas a poder percibirla cuando te mueras. Entonces, prestá atención: las editoras y editoriales que publican “libritos” (como les decís vos) están a una pulgada de distancia. Dejá de buscar publicar tus textos en otras galaxias a siderales distancias; Planeta, Random. Emprendé tu viajecito pero que sea mochileando porque, esta es otra cosa que te quiero mencionar: si estás leyendo esto es porque sos mochilero como todes nosotres. Salvo que seas un cínico habitante de las galaxias siderales, un extraterrestre literario, que está acá para ver cómo somos las personas de carne y hueso. Si sos de esos bicharracos, entonces te digo: tomatelá. Prestá atención: acá a una pulgada de distancia estamos los que te vamos a leer, los que te vamos a apalancar y los que te vamos a seguir en ese viaje sideral adonde sea que vayas. Nomás prestá atención. Y si tenemos que hablar de algo sería esto: ¿vas a firmar contrato? ¿En serio? ¿Con quién? ¿Cómo? ¿POR QUÉ?


Prestá atención a la respuesta cuando hagas esas preguntas y después nos juntemos a aprender de ellas. Porque lo que sobran son editoriales pero lo que faltan son respuestas.

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