La mala fama de los libros pirata

Cuando leí a Briggite Vasallo en papel (porque en virtual circulan y se comparten sus conferencias vía YouTube) fue gracias al trabajo de una editorial artesanal rosarina maravillosa que se llama La Ciudad de las Mujeres. El título que más vendió esa autora, al menos en España (dicho por ella) es "Pensamiento monógamo, terror poliamoroso." Antes de llegar a la Argentina* ese libro circuló completito en PDF por distintas webs y en papel gracias a la editorial rosarina y otras más que no conozco.


Previo a la llegada de los libros digitales los grandes títulos circulaban, a otra velocidad, a través de librerías de usados y por préstamo de personas conocidas.


También me viene a la cabeza el caso de "Claus y Lucas", la trilogía de Agota Kristof. Librazo que circulaba, al menos a mi entender, en un riguroso taller literario que comandaba Luis Mey. Él tenía una copia de la trilogía, en tres encuadernaciones binder de antaño, pero cuando me llegó la noticia de que ese libro era demandado se me ocurrió hacer un solo ejemplar y tener las tres novelas en una misma encuadernación. A los meses de hacerlo y vender 4 o 5 de esos ladrillos de literatura (por supuesto que a lxs alumnxs de ese taller) una empresa multinacional decidió reimprimir la trilogía en un solo objeto: binder, sí, pero más accesible en precio si lo comparabas con mi encuadernación de tapa dura hecha a mano.


A veces, las malas noticias, no terminan siendo tan malas. La piratería goza de buena salud** y lo considero una excelente noticia para muchísimxs autorxs. Sin esta piratería no gozarían de la mirada beneplácita y generosa de los grandes grupos editoriales que no mueven un dedo sin que las celdas de Excel así se lo recomienden en sus proyecciones.


Tanto Briggite como Agota*** se perdieron el "negocio" de cobrar unos mangos de comisión por las ventas de todas esas pirateadas aunque la realidad es que jamás podrán saber la envergadura del negocio que se perdieron porque los piratas, a diferencia del nardo de Al Capone, no llevan registros de lo vendido. Pero mi sospecha es que Vasallo y Kristof no están interesadas en el negocio como un negocio en sí. Creo que la mayoría de los que escriben y desean publicar están interesadxs en la difusión de su obra más que en las ganas de cobrar unos mangos por esa difusión.


También existen personas ingenuas que creen que al publicar un libro en una pequeña o mediana editorial merecen que les paguen por su trabajo como si la estructura de las editoriales donde publicaron sus libros fuera gigantesca y estuviera llena de empleados. Me acuerdo de un editor que una vez me vio arriba de un auto y me preguntó "¿Con la guita de tus autores te compraste ese auto?" a lo que contesté con cara de Donkey Kong y me tranquilizó "Es lo que me dirían un montón de autorxs que publiqué, que cualquier cosa que compro es con plata de sus regalías". El editor publicaba plaquetas de poesía. Y el reclamo no solo es una anécdota sino que hasta lo he sufrido en carne propia.


Hay muchos recovecos en el mundo de la edición pero lo que más me sorprende es que los más ignorantes de todo el proceso de edición son los autorxs que se escudan en sus "características psiquiátricas" o sus "caprichos artísticos" motivo por el cual tantas personas a veces se asquean al conocer a esxs aniñados autorxs en persona.


Hay un trabajo silencioso, inconmensurable y riguroso que los libros pirata producen por el futuro de esxs autorxs que a mí me resulta más que esperanzador porque es gracias a ese trabajo que en algún punto y por un momento efímero se acomoda la balanza.


Y si hay algo que cuesta en este mundo es equilibrar la balanza.

Considero que ya es hora de reventar a molotovs el sistema en el que se trabajan con libros. Y como toda molotov, tampoco le importa demasiado el registro de daños por lo que la única alternativa que te queda, si estás en la vereda donde caerá la molotov, es estar alerta.


///////////// * "El desafío poliamoroso. Por una nueva política de los afectos". Paidós, 2021. ** Epub libre es mi sitio de cabecera para descargar libros en ese formato y pasarlos a versión papel. Su biblioteca consta de 48969 libros digitales (y contando). *** Y Agota jamás podrá saberlo porque está muerta desde el 2011.

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