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  • Lucas Oliveira

Cuál es el problema

Imaginate que sos autor. Publicaste un libro, hermoso libro, redondito. Salió por la editorial que soñabas, pequeña pero poderosa. Imprimieron unos ejemplares para la presentación y otros para la repartija por librerías.

En la presentación los ejemplares se agotan (acordate que tenés muchos amigos, muchos parientes y dos o tres curiosos que obvio iban a agotar los ejemplares que estuvieran en la presen).

En las librerías no hay muchos ejemplares pero luego del boom inicial los pocos que hay repartidos también se agotan.

¿Qué hacemos ahora entonces? Obvio: reimprimimos. Vas a la editorial para la reunión sobre el asunto.* Te dicen que no. Sorpresa:

—¿No qué?

—No, no vamos a reimprimir ahora. Tenemos que sacar otros títulos que estaban en carpeta de antes. Además somos una pequeña editorial, invertir en ejemplares que no sabemos si van a venderse es muy caro para nosotros que somos poderosos pero no tanto.

—¿Qué hago entonces?

¿Qué hacés entonces? No te deprimís, vas a otra editorial, andá a otra editorial, que te impriman otros. Y descubrís varios problemas:

1. Firmaste contrato

—¿Qué dice el contrato?

—Que tienen la exclusividad de impresión y comercialización.

—Pero si te acaban de decir que no van a reimprimirte, ¿qué onda?

—No entiendo, no sé qué onda.

—¿Por cuánto tiempo es el contrato?

—Por 3 años.

1.a

—Por 5 años.

1.b

—Por 7 años.

1.c

—Por 10 años.

1.1 Firmaste contrato

—¿Qué dice el contrato?

—Que si se agota ellos no reimprimen como política de la editorial.

—Ah, por eso te dijeron que no reimprimían. ¿Estaba en el contrato?

—Sí, pero no entendí cuando lo leí porque no sabía a qué se refería eso.

1.2 Firmaste contrato

—¿Qué dice el contrato?

—Que como soy yo quien paga la impresión del libro tengo que volver a pagar por la reimpresión del libro.

—Pero que inviertan ellos ahora que saben que se vende.

—No, porque ellos ofrecen servicio editorial, lo que le llaman “autoedición”, entonces uno llega con la plata y hacen todo según lo que pagues.

—¿Qué es todo? ¿Cómo según lo que pagues?

—Te lo reciben, te dicen que está buenísimo y te aclaran:

si tienen que corregir, hay que pagar aparte,

si tienen que diseñar el interior, hay que pagar aparte,

si querés un diseño de tapa especial, hay que pagar aparte,

si querés prensa y difusión, hay que pagar aparte,

si querés una reseña en un medio específico, hay que pagar aparte.

—Ellos no hacen nada si no les pagás, básicamente.

—Claro.

—Pero te dicen que no pueden reimprimir, ¿puede ser?

—Hay que pagar aparte.

1.3 Firmaste contrato

—¿Qué dice el contrato?

—Que debo llevarles un nuevo libro.

—¿Tenés un nuevo libro?

—No.

1.4 Firmaste contrato

—¿Qué dice el contrato?

—Que cuando terminen de vender todos los ejemplares que se imprimieron pueden reimprimir.

—¡Pero si está agotado!

—No, técnicamente no está agotado, solo no está disponible.

—¿?

—Quiere decir que deben confeccionar un informe con su distribuidor para saber cuántos tienen en el depósito del distribuidor y cuántos en los distintos depósitos de las distintas librerías a las cuáles se les llevó el libro.

—¡O sea que hay ejemplares!

—Sí, pero no están disponibles.

2. No firmaste contrato.

—Genial, te vas a otra editorial.

—No quiero ir a otra editorial.

—Bueno, pero te acaban de decir que no te van a reimprimir.

—Bueno, pero puedo esperar a que puedan, además, te juro, se van a vender, seguro se vendan.

—Seguro está preso.

—No importa; espero. Me dijeron que si espero puede ser.

2.1 No firmaste contrato

—Genial te vas a otra editorial.

—Fui, me dijeron que no me quieren editar porque me acaban de publicar en la otra y que es rarísimo para ellos imprimir y vender un libro que salió por otra editorial.

—Pero no te van a reimprimir.

—Les dije.

—Pero todavía hay demanda.

—Les dije.

—¿Qué onda?

—No entiendo, no sé qué onda.

2.2 No firmaste contrato

—Genial, te vas a otra editorial.

—¿A vos te parece?

—Te acaban de decir que no pueden reimprimir.

—Pero es que son tan buenos, me dijeron cosas tan lindas del libro y del trabajo que hicimos.

—Sí, y lo último que te dijeron es que no te van a reimprimir.

—Pero es que son buenas personas, tienen toda la intención de reimprimir pero tienen otros títulos que publicar porque ya los tenían comprometidos.

—Eso es evidente pero no te van a reimprimir por lo que a partir de ahora tu libro no se consigue más.

—No, no se consigue más.

—¿Qué onda?

—No entiendo, no sé qué onda.

USEMOS LA MÁQUINA DEL TIEMPO: VOLVAMOS ATRÁS

Y hacemos de cuenta que en la reunión sobre el asunto te dicen “dale, reimprimimos” y vos chocho. Hacen otra tirada, se vende de nuevo. Sos groso, te sentís groso. Pasa el tiempo y se agota. Preguntas clave:

¿Cuánto tiempo pasó? ¿Cuánto tiempo es mucho tiempo?

Y la respuesta: depende.

¿Se vendió todo?

No, todo no, hay librerías que tienen en sus depósitos tus libros pero la editorial no lo sabe porque no es tan fino el sistema con el que se controla ese stock. Para colmo no hay auditorías de ningún tipo en ningún lugar del país por lo que si el editor y la imprenta se organizan bien pueden estar reimprimiendo tu libro sin avisarte. Otras editoriales lo saben y por eso te rechazaron cuando te quisiste mudar, porque no se meten con ese negocio porque cada editorial tiene el suyo propio.

¿Entonces? Entonces las personas que te quieren leer no pueden porque no pueden comprar el libro porque no se consigue. Y estás a esto de empezar a compartir el PDF porque nadie te lo quiere reimprimir. O porque no entendés qué onda.

ASÍ FUE SIEMPRE

Puede variar un poquito pero así funciona el sistema hace años. El nacimiento de las editoriales artesanales vino a crear un nuevo sistema de funcionamiento pero lo loco es que gente inteligente (o que se dice serlo) TODAVÍA intenta comercializar libros con EL MISMO modelo de negocio que existe desde mil novecientos ochenta y cuatro cuando no se había popularizado ni Internet.

¿No les parece extraño?

¿No les parece bobo?

¿Conocen algún caso también de bobez que termina perjudicando a autor/autora?

Porque sabés qué pasa también: que está lleno de estos casos pero nadie dice ni mu. Y eso tiene que cambiar. Hay que empezar a mugir. Y acá ya podés.

¿Podés?

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